Historia

En el año de 2005 nos encontramos en el Centro Histórico, puerta con puerta, Iván W. Jiménez y yo –María Romero, Artista Visual-. Lo conocí de antes, pero de lejitos, supe de él por la Revista ene o, me maravilló que siendo tan joven tuviera un proyecto sincero, definido y sobre todo tangible. Siempre he tenido la certeza de que hay seres que tenemos claro lo que queremos y nos comprometemos con ello hasta la necedad. Así, el territorio geográfico entre Iván y yo cruzó frontera y puertas; largas conversaciones en mi estudio, discusiones sobre arte y diseño, mesas y sobremesas, nos delata la comida, el vino y la música. Le compartí mi deseo de tener una escuela nada convencional, por el contrario, un lugar donde el conocimiento fuera necesario y la experiencia un valor. Él, hijo de una Victoria y yo de un mito, me tomó la palabra, nos dimos una cita en un lugar intermedio, una libreta, un lápiz y su Diccionario de Ideas Afines, más dos cafés fueron testigos. Leímos, anotamos, tachamos… discernimos.

No colectivos, nada de moda, vamos en serio.

Salimos esa noche del café de azulejos contentos, caminamos por el Centro Histórico -nuestro barrio- con seguridad, como no sentirla si llevábamos el nombre anotado en la libreta que aún guarda Iván en el caos de su estudio; Grupo Horma.

“Lo que deseamos es compartir que es posible obtener una mejor versión de nosotros mismos”.

En 2013, con el deseo de sumar, Xavier García se hace parte de este proyecto; así trabajamos juntos, en triada.